Los
puentes de Saramago
Hemos
mirado al oeste peninsular con un tonto aire de superioridad más afilado que
las paredes que ha tallado el Tajo. Porque, a excepción de esos cortes
naturales y las trabas artificiales de ambos Estados, las mugas son invisibles.
Pruébelo el caminante saltando los riachuelos que hermanan tierras, allá por
Aranhas y Penamacor. O lea a José de Sousa Saramago (Azinhaga,
Ribatejo, 1922 / Lanzarote, 2010) cuando escribe que fue «el primer viajero que en
medio del camino, para el automóvil, tiene el motor ya en Portugal, pero no el
depósito de gasolina, que aún está en España». El Nóbel de Literatura 1998 se asomó al pretil
y predicó: «Venid acá, peces, vosotros,
los de la margen derecha, que estáis en el río Douro, y vosotros, los de la
margen izquierda, que estáis en el río Duero, venid acá todos y decidme cuál es
la lengua en que habláis cuando ahí abajo cruzáis las acuáticas aduanas, y si
también ahí tenéis pasaportes y sellos para entrar y salir».
Don
José practicó una literatura que unía el humilde manantial cultural de sus
abuelos (léase su discurso de Nobel en Estocolmo) con un compromiso literario
duro, difícil, hasta farragoso. Una personal narrativa del
absurdo y lo imposible ('Ensayo
sobre la ceguera', 'Ensayo sobre la lucidez'...). Y fue sobre todo un puente
entre humanos: militante de causas nobles, que hasta ayudó en nuestras cuitas
vascas. No es casual que su inacabada novela 'Alabardas' parta del industrial
luso que saboteó las bombas para el fascismo español y las firmó «Esta bomba no
explotará».
Como
ha dicho su viuda: «acaba la obra del hombre que no quiso morir sin haberlo
dicho todo». Y remata: «no es una novela sobre la guerra y sí un canto al
activismo de quienes quieren cambiar lo establecido, lo que se asume como inevitable».
Torrente creativo de un hombre bueno que tendió puentes de concordia cultural y
humana: «Europa, toda ella, deberá trasladarse hacia el Sur a fin
de, en descuento de sus abusos coloniales antiguos y modernos, ayudar a
equilibrar el mundo».
Iñaki Zaratiegi
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